jueves, 9 de abril de 2009

Jueves de Pasión


Nunca había visto el pórtico de la catedral como hoy, desde la perspectiva de hoy, nunca había deseado tanto vestirme de burdeos y oro, nunca había deseado tanto poder respirar aire puro como hoy, cuando hace ya mes y medio de mi ingreso, el mes y medio más largo de mi vida. Pero era mucho pedir estar hoy en la calle, la vida es así de perra a veces, pero como no me gusta mentir, voy a decirlo sinceramente,; porque la vida es así de perra casi siempre. Nunca tenemos lo que queremos y yo quería salir y vestirme de rojo y crema para acompañar a mi niña.

Primero salieron las cadenas, con ese porte, ese brillo y esa soberbia que lo caracterizan, tan sólido y parecía que volaba. Salieron más y más nazarenos, filas y filas de ellos y luego el Cristo crucificado, tan sereno y ligero, tan silencioso que era el silencio. Salieron más y más nazarenos, pero esta vez faltaba uno, yo. Y por fin y al final, mi niña, la reina no coronada de Huelva, la reina de la vega salía tan majestuosa y simpática, pero sinceramente se ve mejor de burdeos y crema. Ya era de noche y ni una nube en el cielo, gran tarde de jueves santo para casi todos, para todos menos para mí.

Volviendo a mi realidad, a mi realidad desastrosa y carcelaria. Todo sigue igual, igual de parado, igual de lento, igual de monótono, igual de desesperante, igual, simple y llanamente igual. Ahora me espera por delante un largo fin de semana de cuatro días, aunque ya al menos ha pasado uno.

Como habréis podido observar he realizado algunos cambios, para intentar, en vano creo, hacer esto un poco interesante.

Solo hay que esperar que llueva

1 comentario:

bug__x dijo...

Te leo y te leo y solo veo que haces referencias a la carcel.
Yo pienso que si te dejas llevar por la imaginacion y estar un momento fuera de ese lugar, saldras antes.